jueves, 12 de junio de 2008

Sueños Perdidos

¿Donde estas? ¿Cuando vienes? ¿Por que no regresas?

Le preguntaste a ella, tan bella como el sol, tan hermosa como nunca la habias visto. Nunca te respondio lo que querias escuchar. Pero que podia decir ella para consolar todo el dolor que habia causado cuando te dejo, y tu querias solo un segundo de su voz, una mirada a su sonrisa, incluso te conformabas con un solo roce de su piel para ser feliz.

Así pasaste uno, dos, varios meses conformandote con lo mismo, sabiendo siempre donde estaba, con quien estaba y por que no regresaba, sin embargo no querias dejar aquel lugar, pero tampoco querias buscarla. Creiste que volvería algun día, te aferraste a esa esperanza, que se convirtio en obseción y despues no podías vivir ni un segundo sin pensar en ella, no querías dormir para no dejar de pensar en ella, pero en tus sueños solo estaba ella.

Perdiste el trabajo, los amigos solo estuvieron para ayudarte y no los escuchaste. Te aferraste tanto a esa idea que ya ni te movias de tu casa por esperar que algún dia atravesara esa puerta por la que algún día partio.

Sabías que ella tenía a alguien con el que compartia su vida, pero también sabías, gracias a tu paranoia (porque la vigilaste, y la investigaste...), que no era feliz, que vivía desdichada al ser engañada. Pero nadie le abria los ojos, nadie pudo hacerle entender lo que pasaba. Solo tu comprendias como se sentia y querías ayudarla. Pero eso no estaba al alcance de tus posibilidades.

Despues de tantos meses y tanto sufrimiento, de tanta esperanza y desesperanza, el día llego. Aparecio un día en tu puerta. Con los ojos en llanto, con la cara perdida en la tristeza. Tu con la felicidad que invadia todo tu ser, tu alma, tu mundo. Te acercaste a ella con el llanto en tus ojos, sin saber si eran lagrimas de felicidad o de tristeza porque cruzo por tu mente la idea de que todo era una mentira, que por fin te habías vuelto loco y que estabas a punto de morir.

Pero era verdad! Ella estaba ahi! La rodeaste con tus brasos, la besaste, la amaste por toda la eternidad en el instante que duro su abrazo y en el que se besaron. Pudiste haber muerto de tanta felicidad.

No pediste ni una explicación, ni una palabra de reproche salio de tu boca. Ella quiso decirte todo lo que había pasado, pero tu no ladejaste, por fin había vuelto, por fin la tenías en tus brasos de nuevo y no querias que ese instante se acabara nunca. Asi la dejaste, así se amaron y amaron durante días, que se convirtieron en semas de amor y felicidad.

No quisiste saber mas del mundo, no supiste que le quedaban unos días de vida, que una rara enfermedad la había alcanzado y que no podían curarla. Ella no te dijo nada, porque al fin los dos eran felices, porque al final la vida la había hecho saber cual era la verdadera felicidad y cual era su verdadero amor.

En verdad amaste a la mujer de tu vida, hiciste todo por tenerla y la fuerza de tu esperanza, de tu motivo para vivir hizo que ella entendiera la verdad, sin embargo todo tiene unprecio y los dos pagaron por su egoismo.

"Hay veces que para ser felicices debemos renunciar a todo, incluso a nuestros Sueños..."

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